
Mientras médicos de distintos puntos del país cumplen una semana de movilizaciones y una huelga nacional en reclamo de mejores condiciones laborales, reajustes salariales y respuestas del Gobierno, el vicepresidente Pedro Alliana apareció participando de actividades vinculadas al Mundial de Rally en Itapúa.
Alliana incluso acompañó al múltiple campeón mundial Sébastien Ogier durante una actividad relacionada con la competencia, una imagen que rápidamente generó un fuerte contraste político con el escenario que atraviesa actualmente el sistema de salud.
El Rally del Paraguay constituye uno de los eventos deportivos internacionales más importantes que recibe el país y representa una importante vidriera para Itapúa y para Paraguay. Sin embargo, la presencia del vicepresidente en actividades recreativas vinculadas al evento ocurre mientras los gremios médicos mantienen una medida de fuerza y reclaman una respuesta concreta del Poder Ejecutivo.
Mientras una parte importante del personal de blanco exige mejores condiciones para trabajar y advierte sobre las dificultades que atraviesan hospitales y servicios públicos, una de las principales autoridades del Ejecutivo eligió mostrarse disfrutando de uno de los principales espectáculos deportivos del fin de semana.
La discusión, por tanto, no pasa por cuestionar la realización del rally ni su importancia económica y turística, sino por la oportunidad política de la imagen.
¿Es conveniente que el vicepresidente aparezca jugando al “rallysta” mientras continúa un conflicto que afecta directamente al sistema de salud y a miles de pacientes?
En política, las imágenes también comunican prioridades. Y en medio de una huelga médica, la escena protagonizada por Alliana difícilmente pase desapercibida.
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