
En un acto político cargado de mensajes entre líneas, Horacio Cartes, presidente del Partido Colorado, lanzó una frase que retumbó en el ambiente político: “Pedro Alliana, tenés que prepararte”.
La sugerencia no pasó desapercibida. Alliana, actual vicepresidente, fue públicamente apuntado por Cartes como posible reemplazante de Santiago Peña, apenas a mitad de mandato. ¿Está cantada la sucesión?
Desde hace tiempo circulan rumores sobre la posibilidad de que Peña no termine su gestión. La pérdida de popularidad, las graves denuncias que lo rodean y su cercanía con un esquema económico que favorece a su círculo más íntimo, lo colocan en el centro de la tormenta.
La mansión en San Bernardino, las empresas a nombre de su familia y el escandaloso nexo con la creación de Ueno Bank, que fue regado con fondos del IPS, son manchas que lo siguen desgastando. Mientras tanto, Cartes —inhabilitado para ocupar cargos públicos— sigue moviendo las fichas como dueño real del poder.
La frase dirigida a Alliana no fue un desliz: fue un mensaje claro. En Paraguay, el poder no se hereda en silencio, se anuncia en público. ¿Estamos ante el inicio del operativo “renuncia” de Peña? ¿O simplemente Cartes ya no oculta que el sillón presidencial no le pertenece al mandatario electo?



