Todos miran a Luque: la ciudad que vale poder
El control de Luque enciende la interna colorada

Luque dejó de ser una interna más dentro del Partido Colorado. A semanas de las elecciones internas, la ciudad se convirtió en uno de los principales escenarios de disputa política, donde las candidaturas, las alianzas y los golpes judiciales empiezan a mostrar que lo que está en juego va mucho más allá de una simple elección municipal.
La detención de Roberto Cubilla, precandidato a concejal vinculado al Operativo “Copia Fiel”, cayó en medio de un ambiente ya cargado por acusaciones cruzadas, pases de factura y movimientos políticos llamativos. El caso no solo golpea a una candidatura, sino que también vuelve a exponer la fragilidad de algunas estructuras que buscan ocupar espacios de poder en una de las ciudades más importantes del país.
Luque no es una plaza cualquiera. Con más de 259.000 habitantes, según el Censo 2022, es una ciudad clave dentro del área metropolitana, con fuerte crecimiento urbano, expansión inmobiliaria, movimiento comercial y un peso electoral cada vez más decisivo. Por eso, el control del municipio representa mucho más que una administración local: significa territorio, recursos, influencia y proyección política.
En ese tablero, el equipo del actual intendente Carlos Echeverría apuesta por Diego Candia como continuidad del sector oficialista. A esa estructura se sumó Diego Romero, referente del abdismo, quien bajó su candidatura y terminó pactando con el mismo grupo al que antes cuestionaba. El movimiento dejó en evidencia cómo, en política, las críticas pueden quedar rápidamente archivadas cuando aparece una alianza conveniente.
Del otro lado se ubica Hugui Farías, que aparece instalado como el principal adversario del oficialismo luqueño. Su candidatura se convirtió en el punto de concentración de los sectores que buscan disputar el control de la ciudad y romper con el esquema que hoy domina la administración municipal.
Así, la interna colorada en Luque ya no se lee solamente en clave electoral. Es una pulseada por poder real. Una pelea por una ciudad estratégica, donde el crecimiento urbano, los intereses económicos, la estructura partidaria y el manejo municipal pesan tanto o incluso más que las propuestas que deberían estar en el centro del debate ciudadano.



