
El precandidato de Honor Colorado a la intendencia de Asunción, Camilo Pérez, adoptó una postura cautelosa al referirse a la gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez, cuya administración dejó una profunda crisis financiera en la Municipalidad, marcada por millonarias deudas y bonos emitidos a tasas elevadas.
Aunque reconoció que hubo “errores”, Pérez evitó profundizar en responsabilidades políticas y se limitó a señalar que el caso debe dirimirse en la Justicia. La declaración contrasta con el duro informe de la intervención municipal que expuso el desorden administrativo y el impacto del endeudamiento sobre las finanzas comunales.
En plena interna colorada, el dirigente aseguró que no le preocupan las alianzas entre sus adversarios y que está concentrado en su campaña. “El ganador le tiene que ganar a todos”, sostuvo, al referirse a la competencia con Arnaldo Samaniego y Dani Centurión.
Promesas técnicas ante una crisis estructural
Pérez, cuya trayectoria principal proviene del ámbito deportivo al frente del Comité Olímpico Paraguayo, presentó como eje central de su propuesta una “reingeniería financiera” del municipio. Calificó como “muy caros” los bonos emitidos —con tasas cercanas al 18%— y planteó renegociarlos, ampliar plazos y buscar períodos de gracia para aliviar la presión presupuestaria.
Sin embargo, evitó calificar la situación como una quiebra, señalando que el problema sería de “flujo de caja” y no estructural. En ese marco, propuso aprovechar activos municipales como las costaneras mediante fideicomisos, descartando la venta directa de terrenos.
“Lo mínimo” y los primeros 100 días
El precandidato aseguró que la ciudadanía exige soluciones básicas como limpieza, bacheo y seguridad, comprometiéndose a mostrar resultados en los primeros cien días. También anunció la creación de una “Policía Municipal de Cercanía” y la reactivación del estacionamiento tarifado, con beneficios para contribuyentes asuncenos.
En materia de transparencia, prometió una gestión “cien por ciento abierta”, con publicación de documentos y audiencias públicas, y proyectó incluso su rol en los Juegos Panamericanos 2031.
No obstante, su discurso deja interrogantes centrales: mientras propone un cambio de modelo financiero, evita confrontar de manera directa la gestión que llevó a la actual crisis. En una ciudad golpeada por deudas, servicios deficientes y desconfianza ciudadana, la prudencia política podría interpretarse como falta de definición frente a uno de los episodios más cuestionados de la administración municipal reciente.



