
El Senado volvió a quedar bajo cuestionamiento luego de que la sesión ordinaria convocada para las 09:00 no pudiera iniciarse por falta de cuórum. La situación generó molestia entre legisladores de la oposición, quienes reclamaron mayor responsabilidad a sus colegas, teniendo en cuenta que la Cámara Alta sesiona de forma ordinaria solo una vez por semana.
El senador Walter Kobilansky cuestionó la reiterada impuntualidad y sostuvo que, así como la ciudadanía enfrenta sanciones cuando incumple normas o plazos, los parlamentarios también deberían estar sujetos a medidas disciplinarias. En ese sentido, planteó la posibilidad de aplicar descuentos o establecer algún tipo de sanción para quienes no lleguen a tiempo.
“Para mayor rigor, si exigimos a la sociedad y establecemos sanciones cuando incumple, también tenemos que ser serios. Si no se quiere descontar del salario, propondría una decisión salomónica: que quien no llegue a hora ya no tenga la posibilidad de anotarse como orador”, expresó.
La falta de cuórum impidió el desarrollo normal de la sesión ordinaria, instancia en la que los legisladores pueden plantear sus inquietudes y hacer uso de la palabra con mayor amplitud. En su lugar, se pasó directamente a una sesión extraordinaria, donde el debate suele estar más limitado.
El senador Rafael Filizzola también reclamó responsabilidad y señaló que, si no existe un motivo político que impida la conformación del cuórum, corresponde que los legisladores cumplan con su obligación de asistir y permitir el desarrollo de la sesión.
En contrapartida, el senador Dionisio Amarilla minimizó lo ocurrido y sostuvo que la falta de cuórum, al igual que otras maniobras legislativas, forma parte de la dinámica política del Congreso. “Así funciona esto. No sé por qué tanto escándalo”, afirmó.
Sobre el pedido de sanciones, el presidente del Congreso aclaró que el reglamento interno no contempla actualmente la posibilidad de multar a un senador por llegadas tardías.
El reclamo se da en medio de críticas ciudadanas hacia el desempeño legislativo, considerando que los senadores perciben alrededor de G. 38 millones mensuales entre dieta y gastos de representación.


