
El exministro Arnaldo Giuzzio protagonizó un tenso episodio al término de una jornada de su juicio oral, cuando increpó a los fiscales Verónica Valdez y Jorge Arce. La Asociación de Agentes Fiscales calificó lo ocurrido como una presunta amenaza y pidió a la Corte Suprema medidas urgentes de seguridad. El episodio también abre interrogantes sobre el tratamiento mediático que reciben figuras políticas según su sector de pertenencia.
Arnaldo Giuzzio volvió a quedar en el centro de la controversia tras protagonizar un fuerte cruce con los fiscales que sostienen la acusación en el juicio oral que enfrenta por presunto cohecho pasivo agravado.
El episodio ocurrió el 24 de agosto, al finalizar una de las jornadas del juicio. Mientras la fiscala Verónica Valdez brindaba declaraciones a la prensa, Giuzzio intervino y posteriormente se dirigió al fiscal Jorge Arce. Entre otras expresiones, lanzó un desafiante “vamos a hablar después”.
La situación fue considerada suficientemente grave por la Asociación de Agentes Fiscales del Paraguay, que solicitó formalmente a la Corte Suprema de Justicia medidas urgentes de seguridad para Valdez y Arce. Según el gremio, Giuzzio habría proferido amenazas directas contra los representantes del Ministerio Público, en un episodio registrado en video y difundido públicamente.
Giuzzio, por su parte, sostiene que no amenazó a los fiscales y que sus expresiones fueron un reclamo por la falta de investigación de una denuncia presentada contra Horacio Cartes.
¿Y si hubiese sido Hernán Rivas?
El episodio deja además una pregunta incómoda sobre el tratamiento político y mediático de determinados protagonistas.
¿Qué habría ocurrido si Hernán Rivas, actualmente también sometido a juicio oral por el caso de su cuestionado título universitario, hubiese apuntado a los fiscales que lo acusan y lanzado una expresión similar?
Probablemente la reacción política y mediática habría sido mucho más intensa.
En el caso de Giuzzio, pese a que el propio gremio fiscal consideró necesario solicitar protección, el episodio no tuvo inicialmente una repercusión proporcional a la gravedad institucional que denunciaron los agentes.
Más aún, el exministro encontró espacios mediáticos para exponer su versión y presentarse como víctima de una supuesta persecución política.
La crítica, entonces, no pasa por impedir que Giuzzio ejerza su defensa —un derecho que le corresponde—, sino por exigir el mismo parámetro para todos.
Si increpar y lanzar advertencias contra fiscales es grave cuando lo hace un dirigente de un determinado sector político, también debe serlo cuando quien protagoniza el episodio es una figura enfrentada al oficialismo.
La vara de la justicia puede discutirse en tribunales. La vara del periodismo también merece ser observada cuando parece cambiar según quién sea el acusado.



