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DOS PROPUESTAS Y EL DESAFÍO DE CONVERTIRLAS EN GESTIÓN

ASUNCIÓN

Camilo Pérez y Soledad Núñez presentan modelos distintos para administrar la capital. Más allá de las promesas, la disputa también pasa por quién tendrá mayor capacidad política, financiera y legislativa para convertir sus planes en obras y servicios.

La carrera por la Intendencia de Asunción entra en una etapa donde las propuestas comienzan a ocupar un lugar central, pero también aparece una pregunta inevitable: ¿quién tendrá realmente las condiciones para ejecutar lo que promete?

El candidato de la Lista 1, Camilo Pérez (ANR), plantea una gestión enfocada en resultados visibles y problemas cotidianos de la capital: calles en mejores condiciones, recolección de residuos, seguridad, recuperación de espacios públicos y modernización de la Municipalidad.

Entre sus propuestas se encuentran el fortalecimiento de la infraestructura vial, el aumento de la capacidad de recolección de basura, una Policía Municipal de Cercanía, la recuperación de plazas y la digitalización de trámites y permisos municipales.

También apunta a ordenar las finanzas de la comuna y actualizar instrumentos de planificación urbana como el Plan Regulador.

En paralelo, la candidata opositora Soledad Núñez presentó un programa estructurado en cinco grandes estrategias y unas 500 soluciones para la ciudad. Sus ejes incluyen ordenamiento urbano, gestión de las costas, profesionalización del funcionariado, reorganización financiera y recuperación de bienes municipales.

Núñez también propone cambios profundos en áreas como tránsito, basura y funcionamiento interno de la Municipalidad. Entre otras iniciativas, planteó reemplazar el actual esquema de la Policía Municipal de Tránsito por un sistema con mayor componente tecnológico y automatizado.

EL FACTOR POLÍTICO TAMBIÉN JUEGA

Pero gobernar Asunción no dependerá únicamente del contenido de los programas.

La capacidad de conseguir recursos, aprobar proyectos en la Junta Municipal y articular con el Gobierno central puede terminar siendo tan importante como las propuestas mismas.

En ese escenario, Camilo Pérez busca capitalizar su pertenencia al oficialismo, la conformación de una lista completa de candidatos colorados a concejales y la posibilidad de contar con respaldo político nacional.

También aparece como elemento relevante la Ley de Capitalidad, presentada dentro del oficialismo como una herramienta que podría ampliar la capacidad financiera de Asunción, una ciudad que diariamente recibe a miles de personas que utilizan sus servicios pero no necesariamente tributan directamente a la comuna.

Sin embargo, esos factores no garantizan por sí solos una buena administración. La futura gestión deberá demostrar capacidad para ordenar una Municipalidad históricamente cuestionada por problemas financieros, burocracia, infraestructura deteriorada y servicios insuficientes.

DE LAS PROMESAS A LOS RESULTADOS

La elección del próximo 4 de octubre no enfrentará solamente nombres o estructuras políticas.

También pondrá frente a frente dos formas de plantear la recuperación de Asunción.

Núñez apuesta por una reestructuración profunda de la administración municipal y presentó cinco estrategias generales junto con cientos de medidas específicas.

Pérez, por su parte, plantea una gestión centrada en obras, servicios básicos, modernización y capacidad de articulación política.

El verdadero desafío llegará después de las urnas: transformar los programas de campaña en calles transitables, una ciudad limpia, trámites ágiles, finanzas ordenadas y espacios públicos recuperados.

Y allí, además de las propuestas, pesarán inevitablemente la gobernabilidad, los recursos disponibles y la composición de la próxima Junta Municipal.

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