La propuesta fue planteada por la senadora Lizarella Valiente, quien sugirió modificar el calendario teniendo en cuenta los días santos. Finalmente, la mayoría acompañó la iniciativa y se resolvió ajustar la agenda legislativa.
Sin embargo, la decisión no estuvo exenta de críticas. La senadora Celeste Amarilla expresó su desacuerdo, señalando que muchos ciudadanos continuarán trabajando hasta el martes y retomarán sus actividades el sábado, por lo que cuestionó el esquema de descanso en el Congreso.
En ese sentido, advirtió que este tipo de medidas pueden ser percibidas como un privilegio, al considerar que los parlamentarios cuentan con varios días sin actividad en comparación con la ciudadanía.