
La senadora Lizarella Valiente planteó la posibilidad de que el 31 de octubre, Día de la Reforma Protestante, sea considerado feriado nacional, en reconocimiento al sector evangélico del país.
La parlamentaria se refirió al tema al responder una consulta realizada por una cronista de un medio de comunicación y comparó la iniciativa con otras fechas que ya cuentan con un reconocimiento dentro del calendario nacional.
“Hasta nuestro riquísimo vori vori tiene su día Este sector también merece tener ese reconocimiento en el calendario”, expresó Valiente.
El planteamiento no tardó en generar posiciones divididas. Mientras un sector acompaña la propuesta y considera que la comunidad evangélica merece contar con una fecha de reconocimiento, otros cuestionan que el Congreso destine tiempo a este tipo de iniciativas cuando, según señalan, existen asuntos de mayor urgencia para la ciudadanía.
Las críticas también apuntan al rol de los parlamentarios y a las prioridades legislativas. Desde sectores contrarios al proyecto se preguntan si una senadora de la Nación debería impulsar este tipo de propuestas frente a otras problemáticas sociales y económicas que requieren respuestas.
Por otro lado, quienes respaldan la iniciativa defienden el derecho de la comunidad evangélica a contar con un reconocimiento dentro del calendario nacional, de manera similar a otras fechas religiosas y culturales.
El planteamiento abre así una discusión sobre las prioridades del Congreso y sobre si el 31 de octubre debería convertirse en feriado nacional.



