
La política exterior del presidente Santiago Peña, a tres años de asumir el Gobierno, muestra un marcado acercamiento a Estados Unidos, Israel y Taiwán. Mientras el Ejecutivo reivindica una diplomacia más activa y una mayor presencia internacional del Paraguay, desde sectores académicos cuestionan lo que consideran una creciente dependencia de los intereses estratégicos de esas potencias.
Para la economista Alhelí González Cáceres, integrante de la Sociedad de Economía Política del Paraguay (Seppy), uno de los principales rasgos de la administración Peña es el alineamiento político con Washington y Tel Aviv.
Según González, la política exterior paraguaya muestra una “genuflexión” hacia los intereses políticos y estratégicos de Estados Unidos e Israel.
“Actuó más como un protectorado yanqui que como una República independiente y soberana”, expresó la economista, aunque reconoció paralelamente una mayor búsqueda de protagonismo multilateral y de diversificación de las relaciones comerciales.
La especialista identifica cuatro grandes ejes en la diplomacia del actual Gobierno: el alineamiento estratégico con Estados Unidos, Israel y Taiwán; la diplomacia económica y apertura de mercados; una mayor participación en espacios multilaterales; y la defensa de principios como democracia, soberanía y rechazo al autoritarismo, cuya aplicación considera selectiva.
Fuerte acercamiento a Israel
Uno de los gestos más claros de la administración Peña fue el fortalecimiento de las relaciones con Israel. En septiembre de 2024, Israel reabrió oficialmente su Embajada en Asunción y, en diciembre del mismo año, Paraguay volvió a instalar su representación diplomática en Jerusalén.
Paraguay también adoptó posiciones contrarias a varias iniciativas relacionadas con Palestina dentro de las Naciones Unidas. En septiembre de 2025, por ejemplo, el país no acompañó la denominada Declaración de Nueva York sobre la solución de dos Estados, pese a reiterar oficialmente que reconoce tanto a Israel como a Palestina.
Para González, estas decisiones muestran que el alineamiento político paraguayo va más allá de las relaciones comerciales o diplomáticas tradicionales.
Acuerdo militar con Estados Unidos
Otro de los puntos cuestionados es el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) firmado entre Paraguay y Estados Unidos en diciembre de 2025.
El Gobierno sostiene que el acuerdo establece las condiciones jurídicas aplicables al personal militar y civil estadounidense que participe en actividades previamente acordadas con las autoridades paraguayas, incluyendo entrenamiento conjunto, asistencia militar y fortalecimiento de las capacidades de defensa y seguridad.
González, sin embargo, cuestiona las inmunidades contempladas y considera que el convenio representa una cesión de soberanía jurídica.
“El acuerdo ofrece inmunidad al personal estadounidense en nuestro territorio”, afirmó la economista, quien sostiene que el alcance del convenio debe ser analizado desde la perspectiva de la soberanía nacional.
El canciller Rubén Ramírez Lezcano compareció incluso ante comisiones del Senado en marzo de 2026 para explicar los alcances del SOFA.
Venezuela y el respaldo a la caída de Maduro
La postura paraguaya también quedó expuesta tras la intervención militar estadounidense en Venezuela del 3 de enero de 2026, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y generó fuertes cuestionamientos internacionales sobre la soberanía venezolana y la legalidad de la operación.
Mientras gobiernos como los de Brasil, Colombia y México condenaron la acción estadounidense, Peña celebró la caída de Maduro y expresó su expectativa de una transición democrática en Venezuela.
Para González, esa posición evidencia un “doble rasero” en el discurso oficial sobre soberanía y no intervención.
Una diplomacia más activa, pero cuestionada
El Gobierno de Peña reivindica como uno de sus logros una diplomacia más activa, enfocada en atraer inversiones, ampliar mercados y elevar el protagonismo internacional del Paraguay.
Desde una visión crítica, González sostiene que este mayor protagonismo se desarrolla en un escenario regional marcado por una creciente presencia estratégica y militar estadounidense.
La economista advierte que la política exterior paraguaya debe preservar mayor autonomía frente a los intereses de las grandes potencias y evitar que el acercamiento político y militar termine condicionando la capacidad del país para adoptar posiciones independientes.
Así, tras tres años de Gobierno, la política internacional de Peña aparece como uno de los puntos de mayor contraste con administraciones anteriores: más presencia internacional y búsqueda de inversiones, pero también un alineamiento mucho más marcado con Estados Unidos, Israel y Taiwán.



