Derrota en Ciudad del Este expone fisuras en el Partido Colorado
Peña busca contener el impacto político

La derrota colorada en Ciudad del Este volvió a encender las alarmas dentro del oficialismo. El candidato del Partido Yo Creo, Daniel Pereira Mujica, se impuso con holgura sobre el postulante colorado Roberto González Vaesken, pese al respaldo directo del presidente Santiago Peña y del titular de la ANR, Horacio Cartes.
Tras el resultado, Peña intentó transmitir serenidad y minimizar el golpe político. En declaraciones a la prensa, sostuvo que no se trató de una derrota nacional, sino de un episodio local, y pidió “no dramatizar” el desenlace.
“Las victorias son importantes, pero las derrotas también son momentos de reflexión”, dijo el mandatario, intentando colocar el resultado dentro de un marco institucional de normalidad democrática.
Sin embargo, la lectura interna en el Partido Colorado es menos complaciente. La caída en la segunda ciudad más grande del país —considerada un bastión estratégico por su peso económico y simbólico— refleja la dificultad del oficialismo para consolidar su presencia en los principales centros urbanos. Ciudad del Este y Encarnación se mantienen fuera del control colorado, a pesar del poder político y financiero que concentra el cartismo.
Peña evitó responsabilizar a sectores internos y reiteró su confianza en la conducción partidaria de Horacio Cartes, a quien elogió por “profundizar el trabajo del partido” y apostar por la formación de jóvenes. No obstante, el discurso del presidente contrastó con el malestar que persiste entre dirigentes colorados que ven un desgaste en la estrategia centralizada del cartismo.
“El Partido Colorado tiene más de 130 años, ha tenido victorias y derrotas, pero siempre se ha recuperado. El partido es más grande que todos nosotros”, afirmó Peña, intentando mostrar unidad en un momento de evidente incomodidad interna.
La derrota en el Este también deja al descubierto la debilidad del oficialismo frente a liderazgos locales ajenos al esquema tradicional. Miguel Prieto, exintendente de Ciudad del Este y principal impulsor de la candidatura de Mujica, consolidó su influencia regional, mientras el coloradismo no logra construir una figura competitiva en ese territorio.
Aunque Peña insistió en que se trató de “una elección local” y que el resultado no debe interpretarse como un “castigo” al gobierno, la caída golpea directamente la narrativa de fortaleza partidaria que la ANR intenta proyectar de cara a las municipales del 2026.
El Partido Colorado llega a la mitad del mandato presidencial con un creciente desafío interno: renovar liderazgos, reconectar con el electorado y evitar que las derrotas locales se transformen en una tendencia nacional.



